Qué necesita:
- platos de papel
- grapador o abrochadora
- crayones o marcadores
- habichuelas secas, botones, sujetapapeles y cualquier otro elemento que sirva para producir ruidos interesantes
- una caja de cereales vacía
- cilindros vacíos de película fotográfica
- témperas
- pegamento no tóxico
Qué hacer:
- ¡Hagan sus propias matracas con los platos de papel! Invite a su niño/a a decorar la parte exterior de cada plato. Luego, llenen en forma parcial uno de los platos con habichuelas secas, botones o ganchitos, que servirán para hacer ruido.
Juntos, cubran el plato con el otro plato de papel y usen el grapador para sujetarlos.
- Luego, llenen la caja de cereales por la mitad y los cilindros vacíos de película fotográfica. ¡Así contarán con más matracas! Su niño/a puede decorar la caja de cereales pintándola con témpera. Para pintar los cilindros, agregue una cucharadita de pegamento blanco no tóxico en media taza de pintura a la témpera. ¡Revuelvan y a pintar!
- Una vez producidas las matracas, experimenten y comparen los diferentes ruidos que producen. Incentive a su niño/a a que utilice palabras descriptivas como: fuerte, suave, bajo o metálico.
- ¡Hagan su propia música y marchen dentro de la casa! Utilicen distintas matracas al marchar. También pueden poner un casete con algún ritmo fuerte e invitar a su niño/a a que siga el ritmo de la música con su propia matraca.
Otras manera de aprender
Hagan pequeñas matracas. Pueden crear silenciosos y pequeños címbalos pegando botones al final de los "dedos índice" cortados de un guante de goma. Pueden usar también palillos de algodón como palillos rítmicos.
Desafíe a su niño/a para que invente otros pequeños y silenciosos instrumentos rítmicos. Una vez logrado ésto, podrán hacer una marcha silenciosa por la casa con ruidos suavecitos y pasos pequeñitos.
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